Actualmente me encuentro estudiando una carrera en administración de empresas al mismo tiempo que estoy en Vanguardia y los dos últimos años fueron años como si estuvieran dándonos algún tipo de terapia en mi universidad. Todas las enseñanzas iban enfocadas hacia lograr más que el que estaba a tu lado (ser más exitoso, emprender más, tener más dinero, ser mejor líder, llegar a tener más y mejores posesiones y hasta el acto ridículo de sacar mejores calificaciones), esto hizo crecer en mi un deseo de “aprovechar mi tiempo” y comenzar a emprender y lograr ser rico antes de los 30; Ese era todo mi propósito. El venir a vanguardia, desde el punto de vista común, se puede decir que es dar “un paso atrás” a todas esas metas o simplemente detenerlas momentáneamente.

Algo que me había estado incomodando últimamente es ver como mis compañeros de universidad siguen dando pasos adelante en esos propósitos, llevando su camino hacia la prosperidad “de forma correcta”, por esta razón inevitablemente empecé a comparar mi situación actual con la de ellos. Ahora dependo casi completamente de mis padres; obviamente viendo mi situación muy superficialmente se puede deducir que voy hacia atrás o que me quede en pausa de todos esos propósitos propuestos la temporada pasada.

Es tonto desaprovechar una vida en Cristo por acumular y crear tesoros y logros terrenales, es como construir un castillo de arena seca a la orilla del mar.

Leyendo el libro de Salmos encontré algo que habló a mi vida acerca de lo vanos que son los tesoros terrenales, y de lo estúpido que puede llegar a ser una persona al empeñar su vida en acumular esos tesoros. Salmos 37 habla acerca de lo intrascendentes que son los impíos; me puse a pensar y me dije  “si los impíos e injustos son intrascendentes, de igual manera así son también sus obras… Pronto se marchitan, y pronto se secan como el verdor del pasto.” Es tonto desaprovechar una vida en Cristo por acumular y crear tesoros y logros terrenales, es como construir un castillo de arena seca a la orilla del mar.

En estos versos me di cuenta que Dios quiere que tu logres cosas en la tierra, que te superes y logres emprender cosas, tampoco quiere que seas un bueno para nada y esperes solo su venida, aquí mismo encontramos la clave del éxito, no te dice que es malo lograr cosas en la tierra, dice: “Establécete en la tierra”, sin embargo te pide mantenerte fiel, hacer el bien y confiar en Dios, así él te concederá los deseos de tu corazón. Ahí está la clave, otra vez no depende de mí, sino de Dios. Tomándolo desde ese punto de vista, y con ese pensamiento en la mente: Vanguardia no es un paso atrás o una temporada de estancamiento, es un gran salto hacia los propósitos de Dios.

Mis años en la tierra son muy cortos, son como un soplo, sería tonto desaprovechar tan corto tiempo logrando y edificando cosas que no van a tener trascendencia, y que al igual que mi vida como un soplo se van a ir.

Estoy expectante por lo que Dios tiene para mi en esta temporada de mi vida.

“Puse en el Señor toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Me sacó de la fosa de la muerte, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca, y me plantó en terreno firme. Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios.”

Edwin Carrillo, Estudiante de Diplomado en Estudios Bíblicos.