A pesar de que no se por donde comenzar, pareciera que antes de venir a vanguardia yo no era nadie, estaba enferma en mi mente atascada en mis propios pensamientos. Lo principal que Dios hizo desde el primer momento fue mostrarme quien es El. La verdad no entendía nada de lo que estaba sucediendo al principio, solo sabia que necesitaba ayuda antes de tomar las cosas en mis manos y ponerle punto final a mi vida.

Al llegar aquí Dios comenzó a confrontarme de la forma mas tierna, dulce y al mismo tiempo de la manera mas ruda posible (si es que eso tiene sentido). Sentía que Dios estaba estirándome al punto de quiebre pero sin quebrarme, Cristo me mantuvo en una pieza mientras sanaba mi corazón. Sanó partes de mi vida que no sabia que estaban rotas y restauró relaciones que no creí que podían ser restauradas. Me mostró que no está mal ser vulnerable con otros ya que esta es la única forma de dar amor y ser amado, siendo totalmente trasparente.

Conforme pasaba el tiempo y Cristo me atraía mas a El, me mostró también que estaba viviendo con una identidad equivocada. Yo creí por mucho tiempo que era una enferma mental que necesitaría cuidados toda su vida y que no llegaría a ninguna parte porque siempre sería víctima de mis emociones y mis pensamientos. Francamente, me odiaba a mi misma, cuando me miraba en el espejo solo miraba a alguien que usaba una peluca para esconder lo mucho que deseaba castigarse por cosas que habían estado fuera de su control.

Cristo me mostró que todos aquellos pensamientos que me atacaban eran mentira y que la verdad sobre mi misma y sobre quien soy yo se encuentran en la cruz. Pero lo más importante que Dios me mostró este año fue a Jesús, el Príncipe de paz. Cuando pasaba por tormentas en mi mente llegaban de pronto estos pensamientos que me recordaban lo efectiva que era voz de jesús para callar tormentas, lo mucho que El que amaba y lo mucho que había esperado para tener este tiempo conmigo para mostrarme cuanto me ama.

Cristo me mostró que todos aquellos pensamientos que me atacaban eran mentira y que la verdad sobre mi misma y sobre quien soy yo se encuentran en la cruz.

Conocer a Jesús como Príncipe de Paz ha sido lo mejor que que ha sucedido en mi vida hasta ahora, me ha mostrado que tengo la victoria, que El ha ganado para mi. El ya hizo este desfile de victoria con todas mis inseguridades, mis miedos, mis errores, mis problemas, mis demonios y todas las mentiras atadas a una correa, dominadas bajo su poder, declarando victoria para mi.

Se que solo he visto un poco, que esto es solo un vistazo de quien es Jesús, pero saber que el Dios creador de estrellas, galaxias y todo lo que existe dió a su hijo para salvarme, el saber que hay un príncipe listo para rescatarme de mi misma me hace levantarme cada día con nuevas fuerzas. Ahora soy consciente de que tengo un dueño, soy de Cristo, pero también El es mío y jamás va a abandonarme ni dejarme sola. Ahora estoy en El, El esta en mí y se que estoy en un lugar seguro, estoy protegida.

El ya hizo este desfile de victoria con todas mis inseguridades, mis miedos, mis errores, mis problemas, mis demonios y todas las mentiras atadas a una correa, dominadas bajo su poder, declarando victoria para mi.

Esto es lo que Dios ha hecho en mi vida, ha puesto mis pies sobre algo firme, ha puesto mis pies sobre La Roca.

Tamara Vázquez, Egresada de Diplomado en Estudios Bíblicos.