Esta semana fue de bastante aprendizaje para mi, puedo señalar dos cosas que sucedieron de suma importancia en mi vida. La primera de ellas es que pude identificarme con los dones que el Espíritu ha puesto en mi, me di cuenta que mi personalidad nace en su voluntad y que todas las características que me definen son raíz de los dones motivacionales o dones carismáticos que Él ha depositado en mi conforme a Su voluntad.

Con esto pude soltar una de las cargas que muchos llevamos a lo largo de nuestra vida, principalmente en las etapas de la adolescencia o la juventud ya que es difícil tratar de tomar personalidades o cualidades diferentes a lo que realmente somos para tratar de encajar en cierto grupo, simplemente ser aceptados en la sociedad o en última instancia no conformamos con solo no ser señalados y excluidos de ésta. La carga de la que hablo es la del “Yo soy”, desgraciadamente no puedo decir que el “Yo soy ” sea una virtud en cuanto a la seguridad de quien soy sino mas bien trato de plantearlo como un problema que no podemos resolver.

Puedo estar tranquilo y sin conflictos en mi mente del “Porqué soy así” y mi entendimiento de esto ahora es “Soy así con un propósito”

La pregunta mas común respecto a este tema, ya sea para un adolescente o un joven, es “¿Porqué soy así?” o “¿Porqué no soy de tal forma?”, y en la incapacidad de poder resolver esa pregunta tratamos de “ser así” en base en nuestros esfuerzos ignorando el hecho de que menospreciamos lo que realmente somos y pasamos a ser los primeros en desacreditarnos . Sin embargo, esta semana trajo claridad a mi entendimiento, pues aunque pudiera aparentar ser tan seguro  y tan consiente de quien soy  siempre había existido esa lucha del “Por que” en mi vida, pero entendiendo lo siguiente es que logré por fin comprender todo el dilema del “Yo soy así porque”, sin ninguna afán de autosuficiencia, egocentrismo o superioridad, simplemente quedé conforme con lo que Dios ha hecho en mi.

Lo segundo que entendí, y que terminó de cerrar el cuadro, es que el Espíritu no solo es el responsable de la personalidad que he desarrollado en base a los dones que me ha dado sino que también lo hizo consciente de un “Por que”, es decir, con un propósito específico. Mientras íbamos viendo cada uno de los dones ampliamente pude encontrar sentido a todo lo anterior y entendí que todo cuanto veo por delante tiene coherencia con lo que ha hecho de mí hasta hoy, entonces, puedo estar tranquilo y sin conflictos en mi mente del “Porqué soy así” y mi entendimiento de esto ahora es “Soy así con un propósito”. Esto, mas que de jactarme de mi personalidad, me ha hecho entender que no lo he hecho por mi cuenta sino que Dios siempre ha estado orquestando todo desde el principio hasta el fin.

Por las tardes ha sido una de las clases mas sencillas que he recibido, no en el contenido, sino en la manera tan práctica en que fue impartida. Por demás es entender a Dios como un Dios con sentido del arte en toda su creación, pero llevarlo a la predicación definitivamente me cautiva. La palabra “Elocuencia” ha llamado mi atención desde hace años, por mucho tiempo he prestado atención a palabras nuevas para mi, a palabras que cautivan el oido y a esas frases que atrapan el entendimiento hasta llevarte a un punto de constante pensamiento por lo cual termina convirtiéndose en reflexión y posteriormente parte de ti.

La responsabilidad del predicador no se limita en solo prepara un mensaje sino también en saber introducir la palabra de Dios en la mente de las personas

Es increíble como la predicación se trata de esto, cómo la responsabilidad de tener el mejor mensaje en la historia de la humanidad se ve limitado en la capacidad de transmitirlo. Justamente esto es lo que aprendimos durante esta semana por las tardes, que la responsabilidad del predicador no se limita en solo preparar un mensaje sino también en saber introducir la palabra de Dios en la mente de las personas. Es de suma importancia darle algo para pensar a las personas porque de esta manera el Espíritu Santo tendrá algo que llevar al corazón de ellas y así hacer viva la palabra dentro de cada persona que atienda al mensaje. Por lo tanto, la idea de hacer la predicación un arte sencillo y entendible es tan fascinante como el hecho de ver que la palabra de Dios puede ser tan clara y tan sencilla para la persona que escucha por primera vez como tan profunda y reveladora como la persona que por años ha escuchado acerca de Dios y ha tenido la experiencia de conocerlo.

Así transcurrió esta semana, no solo aprendiendo acerca de Dios y Su palabra sino aprendiendo y tomando conciencia de lo que ha hecho conmigo y del por qué lo ha hecho de esta manera.

 

–  Moisés Cruz, Estudiante de Diplomado en Estudios Bíblicos.